Un domingo cualquiera nos disponemos a playear como siempre. Pero mis amigos son unos aburridos sin alma que nunca quieren hacer lo que yo les mando y me mandan a callar.
Esta vez nos dirigimos a una playa diferente (POR FIN), Vallecito. Yo veo todas esas playas igualitas, un montón de toldos, gente de todo tipo y cualquier cantidad de vendedores ambulantes. Vallecito, sin embargo, me gustó. Para haber sido un domingo no estaba tan llena, venden toda clase de cosas y los pobladores son súper organizados con el estacionamiento. En general los servicios básicos constan de Bs.20 el parking, Bs.60 el toldo y Bs.15 el coco que no puedes dejar de tomarte.
El día estaba nublado pero no me importó tanto porque el día anterior había ido a Conoma, que es más grande y para llegarle tienes que echarle bola en una bajada sumamente precaria y larga, el punto es que ya había tomado el bronceado respectivo de esa semana y no me importó el asunto del sol. Sin embargo, el agua estaba como recién sacada de una cava. Súper fría. Esto incomodó a mis compañeros, de modo que prefirieron jugar "Uno" TODO EL DÍA. A mí ese juego me pone nervioso porque vas ganando y de pronto pierdes, de modo que prefiero recatarme, soy un muchacho decente.
El punto cumbre fue cuando no pudimos resistirnos a la tentación de comer huevos sancochados. Llega la niñita "mira, tú va' queré' huevo?" con su cartón, un pote de salsas y una bolsa de sal. Cada huevo cuesta 3 bolos, y con la cantidad de proteínas que tiene, quién puede decir que no... así que invité una ronda a todo el mundo (pero sólo Carlos quiso huevo). La niña te da a escoger la postura de gallina de tu elección, le pagas y sin embargo, no se va. Ella se queda para que peles tu vaina, le devuelvas las conchas (momento que puede durar unos 5 minutos si no tienes experiencia en eso de pelar), y te lo comas. Ella siempre te acompañará en tu momento, por si quieres echarle salsas o sal... Andrea dice que es por si quieres otro... pero como diría mi papá "uno pide de una vez la cantidad que se va a comer, punto".
Comí mi huevo, pero no fue exactamente lo que imaginé. Mientras hacía el proceso descrito anteriormente, mi ser se encontraba bajo la creciente presión de una niña de 8 años que te fusila con la mirada como diciendo "apúrate", y además del otro lado escuchando a mi amiga de toda la vida murmurar sin parar el siguiente ciclo: "...que asquito... ewww... Dios mío... que asquito... ewww...Dios mío... que asquito...".
Lo que sí disfruté fue mi coco. En verdad me vi obligado a tomarme el LITRO de agua que traía esa M%&%""# súper rápido, porque una vez más la persona te espera para verte... que presión pana! qué pasa con la esperadera?! ... mi momento predilecto fue apreciar las distintas poses que nos daba el coquero, yo creo que debe ser un former model o algo así... viéndolo me dije a mí mismo "men, yo de aquí aprendo y me voy directo a sacarme unas fotos con @Maridelo Foto Estudio".
En fin, un buen día... bien relajado...

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